sábado, 16 de junio de 2007

Documento: INTRANSIGENCIA Y ABSTENCIÓN ES LA CONSIGNA RADICAL DE LA HORA EN LA CIUDAD



“La Reparación tiene que ser concordante con la magnitud
de los esfuerzos ejecutados. De ahí la intransigencia en los propósitos
y la inflexibilidad de las acciones”.
Hipólito Yrigoyen


La Unión Cívica Radical, único partido político nacional, federal y democrático de la República Argentina, ha jalonado su historia a partir de hechos que la dotaron de una legitimidad política que es su orgullo y su compromiso con el futuro.

Vale la pena repasar algunos de ellos porque hacen a la esencia identitaria del radicalismo a partir de la afirmación de sus principios doctrinarios en acciones positivas.
La Revolución de Parque que hirió de muerte al régimen encarnado en el Unicato. Las revoluciones radicales de 1893 y de 1905, que junto con la abstención y la intransigencia abrieron el cauce a la nueva ley electoral. El acceso de Hipólito Yrigoyen al gobierno y la consolidación de la democracia representativa. La Reforma Universitaria, la creación de YPF y la nacionalización del petróleo. La lucha de FORJA por reconstuir el ideario nacional yrigoyeniano. La histórica defensa de la libertad y la república encarnada por el legendario Bloque de los 44. La Convención de Avellaneda y la modernización doctrinaria. La prédica liberadora de Moisés Lebensohn para la construcción de la "Argentina soñada". El compromiso de Crisólogo Larralde con los derechos sociales y su inclusión en el artículo 14 Nuevo de la Constitución Nacional. El ejemplo cívico y de austeridad democrática del Presidente Illia. La vocación republicana y de unión nacional de Ricardo Balbín. La consolidación del Estado de derecho y la defensa de los derechos humanos del presidente Alfonsín. Todos ellos son páginas irrenunciables de la tradición política de la UCR que enriquecieron la historia de nuestra Patria.
Lamentablemente en los últimos tiempos una dirigencia prebendaria enquistada en las estructuras formales del poder partidario, que voluntariamente abjuró de la tradición doctrinaria radical y fue repudiada sin ambages por la ciudadanía por su reiterada actitud de concupiscencia con los factores que el Radicalismo combatió a lo largo de su historia, ha pretendido desnaturalizar el mensaje y el sentido político de la existencia de la U.C.R.
Así, en modo especial en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, esos dirigentes movidos por la insaciable vocación de ocupar espacios de poder a los que son incapaces de acceder a través de la legitimidad social, fraguaron mecanismos institucionales para que por primera vez en democracia la histórica Lista 3 UCR no estuviera presente en el cuarto oscuro y llevaron al partido a un contubernio contra natura con el actual jefe de gobierno. Esa maniobra fue rechazada por el ciudadano afiliado o simpatizante con el ideario auténticamente radical. El alto índice de abstencionismo en la consulta electoral del 3 de junio, cercano al 30%, sumado al voto nulo y al voto en blanco son señales enviadas por el vecino radical que no se identificó con el rumbo trazado por la devaluada autoridad partidaria local.
El próximo 24 de junio la sociedad porteña es convocada nuevamente en virtud del artículo 96 de la Constitución de la Ciudad para elegir el próximo Jefe de Gobierno entre los dos candidatos que obtuvieron mayor número de votos en la ronda electoral pasada.
Desde Pensamiento y Acción, consustanciados con las esencias más sagradas e irrenunciables de los principios doctrinarios de la UCR, así como combatimos el vergonzoso pacto urdido por la dirigencia claudicante con un exponente del menemismo residual en el distrito y llamamos a votar por la histórica Lista 3 como señal de rebeldía y resistencia a la traición, volvemos a señalar y a llamar la atención de los radicales de intemperie para que no caigan en la trampa montada por el poder.
Llamamos radicales de intemperie a los que no tienen compromisos pecuniarios con las estructuras del privilegio; a los que no se adocenan a los dictados de cúpulas corrompidas por el ejercicio del poder; a los que no se acomodan ni buscan sitio al calor del sol del poder de turno; a los que no pretenden renovar privilegios pretéritos ni canonjías malhabidas; a los que no toman la política como medio de vida y fin en si mismo; a los que no se sirvieron del partido y se llevaron como si fuera propio lo que costó más de un siglo construir; a los que no se colgaron del saco del candidato taquillero de turno; a los que no pactaron con la antítesis de nuestro ideario; a los que no negociaron principios doctrinarios a cambio de monedas; a los que no se quedaron con lo que les era ajeno; a los que no legitimaron la entrega levantando la mano; a los que no se prestaron a farsas de debates o plenarios convocados y montados en flagrante violación de normas jurídicas; a los que no tuvieron la indignidad de decirse "independientes", ni desaparecieron de los sitios que solìan frecuentar en los tiempos difíciles; a los que no idearon las "listas de notables" ni vergonzosas alquimias electorales para alcanzar porcentajes paupérrimos; a los que no se prestaron a extorsiones de punteros que llevan a votar peronistas a la interna radical; a los que no creen que el radicalismo sea una pyme familiar; a los que no se resignan a entregar la conducción y el liderazgo político a meros gerentes del poder financiero ni a lobbystas de la embajada de Estados Unidos.
A ellos, a todos esos radicales que no se resignan y resisten para que la UCR no desaparezca, los convocamos a esta empresa con la certeza de que la siembra rendirá oportunamente sus frutos.
La Unión Cívica Radical no puede ni debe tomar partido por ninguna de las facciones que, lideradas por Kirchner y Macri disputarán el poder de la Ciudad de Buenos Aires el próximo 24 de junio. Ambas expresiones políticas son apenas desgajamientos de un esquema de poder y de privilegio que categóricamente estigmatizó Hipólito Yrigoyen al denominarlo "El Régimen". El mismo Régimen que consolidó la estructura de poder y privilegio a través de décadas usurpando el poder a través del fraude, la fuerza, la ilegitimidad, la violencia, la falsificación de la verdad histórica, el desapoderamiento del Estado de sus recursos estratégicos, la esclavitud del pueblo a través de la ignorancia, la corrupción, la exclusión y la marginación.
Si la UCR tomara partido por alguna de estas "figuraciones" de un mismo "Régimen", se habrá extendido el certificado de defunción de la fuerza política más antigua del país, la que está indisolublemente ligada a la construcción y fundación de la República Democrática, la que dió las más nobles batallas de la civilidad a lo largo de más de un siglo. Ello implicaría que el radicalismo hubiera quedado mimetizado con otras fuerzas o movimientos que se encuentran en las antípodas ideológicas y doctrinarias, anulado y esterilizado su misión histórica.
Por eso, convocamos a los radicales de la ciudad a no dejarse engañar por la falsa antinomia planteada en consignas reduccionistas como "parar a la derecha" o "impedir el hegemonismo" . Los exponentes de los dos sectores que se disputan el gobierno son meros esbirros y sicarios del poder que saqueó y esquilmó a la Nación. Ambas expresiones están conformadas y constituídas por los menemistas reciclados, por los falsarios de la verdad, por los logreros trasnochados que lucraron con la consagración del modelo neoliberal de exclusión social de las mayorías y legitimación del privilegio para las minorías.
En la Ciudad de Buenos Aires no se dirime un "modelo nacional". Se disputa una interna dentro del poder faccioso y mafioso responsable del saqueo nacional y construído durante los años noventa integrado y protagonizado por quienes encabezan ambas fórmulas para la titularidad del Ejecutivo local. Uno por ser expresión genuina y desfachatada del enriquecimiento a través de negocios turbios a costa del Estado y la sociedad civil. El otro por ser artífice de la destrucción de la educación para someter a los hombres y mujeres de mañana a la dominación y los lazos de vasallaje moderno del clientelismo y el adocenamiento.
El 24 de junio los radicales fuertes, auténticos, intransigentes y resistentes no votamos por ninguna de las dos listas que expresan los bandos que se disputarán la caja política y económica del poder en el distrito más rico y más desigual de la Nación. Denunciaremos y deslegitimaremos así la parodia montada por las dos expresiones del gatopardismo regiminoso e hijo putativo del menemismo.
Recurrimos para ello a la vieja herramienta de la intransigencia revolucionaria de Alem y de Yrigoyen para denunciar al Régimen y desnudarlo ante los hombres y mujeres libres de conciencia. Ni Macri ni Filmus son la solución, sino que son parte del problema. La Unión Cívica Radical tiene el deber moral de denunciarlo y construir la verdadera alternativa democrática y progresista que alumbre el futuro de felicidad, justicia y libertad que el pueblo merece.
“Si la Unión Cívica Radical cayera en el error de confundirse con el medio imperante, tendría que convocarse nuevamente a la voluntad nacional, porque se habría falseado su misión histórica y perdido su carácter político. Sería menester condensar nuevas fuerzas para continuar la lucha, cada vez más dificultosa, porque a los males previstos y conocidos, se habría agregado esta tremenda apostasía de su fe. Y no hay drama más siniestro que la pérdida de fe por un pueblo”. Hipólito Yrigoyen.

Buenos Aires, Junio de 2007

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